José Antonio Zaragoza
Retratos
Estos rostros, que no son espejo sino surcos del alma, que miran y dan la cara, no pertenecen a personajes trasladados al lienzo desde un modelo exterior, sino que son criaturas concebidas y perfiladas a base de trazo y materia desde la interiorización comprensiva y reflexiva del propio pintor.
Su pincel ara y peina, surca y barre, ahonda y acaricia, elimina adherencias y ropajes, y se planta en la identidad del personaje desde la conciencia del pintor.
El color se hace políglota y se distorsiona en la reciprocidad de los perfiles y los relieves, se llena de vida y materia hasta perder la piel, ganar la hondura y sacar la verdad de las mismas venas.
Está siempre investigando, buscando y buscándose a través de ese pincel que utiliza como bisturí de su propia conciencia, como renglones de biografías polisémicas.
José Román Grima


